Síndrome del intestino irritable (colon irritable) | Dr. Fontanals
Escrito y revisado por el Dr. Jaume Fontanals Jorba, médico colegiado nº 313108777 (Colegio de Médicos de Navarra). Actualizado: 10 de octubre de 2026.
Salud digestiva

Síndrome del intestino irritable

También lo conocerás como colon irritable. Es el mismo cuadro con dos nombres.

Llevas meses, o años, con hinchazón, dolor y un ritmo intestinal que no hay quien entienda. Te han hecho una analítica. Puede que una colonoscopia. Ha salido todo normal. Te han puesto un nombre, te han dado algo para el dolor y un consejo de dieta. Y sigues igual.

Ese diagnóstico no está mal puesto. El síndrome del intestino irritable existe, tiene criterios propios y describe bien lo que te pasa. El problema es otro: en muchos casos la palabra se convierte en el final del estudio, cuando debería ser el punto en que el estudio se ordena.

Figura 1Dónde suele pararse el estudio El recorrido habitual hasta el diagnóstico es correcto. Lo que decide el resultado es lo que ocurre después del cuarto paso.
  1. El síntoma

    Hinchazón, dolor abdominal y cambios en el ritmo intestinal que duran meses.

  2. Las pruebas de primera línea

    Analítica, calprotectina fecal, serología de celiaquía y, según el caso, colonoscopia. Salen normales.

  3. El diagnóstico

    Se cumplen los criterios de Roma IV y se diagnostica síndrome del intestino irritable. Hasta aquí todo es correcto.

  4. Aquí es donde seguimos mirando

    Motilidad del intestino delgado, secreción ácida, sobrecrecimiento bacteriano y antecedente infeccioso. Cuatro cosas que las pruebas anteriores no miden.

El diagnóstico previo no era incorrecto. Estaba incompleto. Y esa diferencia es la que cambia el tratamiento.

Maqueta del intestino junto a alimentos: en el intestino irritable miramos también el intestino delgado

Qué es el síndrome del intestino irritable

Es un trastorno de la interacción intestino-cerebro que se caracteriza por dolor abdominal recurrente asociado a la defecación o a un cambio en el hábito intestinal. No produce una lesión visible en las pruebas convencionales, y esa es la razón de que durante años se explicara solo por descarte.

La denominación «colon irritable» viene de una época en la que se atribuía el cuadro exclusivamente al intestino grueso. Hoy sabemos que intervienen la motilidad del intestino delgado, la sensibilidad visceral, la permeabilidad de la barrera intestinal, la microbiota y la regulación nerviosa autónoma. De ahí el cambio de término.

Síndrome del intestino irritable (SII)
Denominación clínica vigente. En la literatura internacional, irritable bowel syndrome (IBS).
Colon irritable
Nombre anterior del mismo cuadro, todavía de uso común. Otras denominaciones en desuso: colitis nerviosa, colon espástico.
Subtipos
Se clasifican según el patrón de deposición predominante, valorado con la escala de Bristol: SII-E (estreñimiento), SII-D (diarrea), SII-M (mixto) y SII-NC (no clasificable). El subtipo condiciona el abordaje.
Trastorno de la interacción intestino-cerebro
Categoría diagnóstica actual, que sustituye a la antigua etiqueta de «trastorno funcional». Reconoce una alteración real de la comunicación entre el sistema nervioso entérico y el central.
Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO)
Aumento de la carga bacteriana en el intestino delgado. Cuando el sobrecrecimiento es de arqueas metanógenas se denomina IMO, y se asocia con mayor frecuencia a estreñimiento2.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico se establece con los criterios de Roma IV: dolor abdominal recurrente al menos un día por semana durante los últimos tres meses, con inicio de los síntomas seis meses antes del diagnóstico, asociado a dos o más de estos tres puntos.

  1. Relación con la defecación. El dolor mejora o empeora al defecar.
  2. Cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  3. Cambio en la consistencia o la forma de las deposiciones.

Hay un punto que sostiene todo lo que viene después. La guía de práctica clínica del American College of Gastroenterology recomienda emplear una estrategia diagnóstica positiva en lugar de una estrategia de exclusión, para reducir el tiempo hasta iniciar el tratamiento adecuado1.

El diagnóstico de síndrome del intestino irritable no debería ser el final del estudio, sino el punto en el que el estudio se ordena.

Qué buscamos cuando el diagnóstico se queda corto

En una parte de los pacientes que llegan a nuestra consulta con un diagnóstico previo de colon irritable, el estudio dirigido identifica un mecanismo concreto y abordable que no se había explorado.

  1. Sobrecrecimiento bacteriano o de metanógenos. El SIBO es altamente prevalente en el SII2. En series de pacientes con sintomatología digestiva evaluados mediante test de aliento se ha detectado en torno al 33,8 %3.
  2. Hipoclorhidria y uso crónico de inhibidores de la bomba de protones. El ácido gástrico actúa como barrera antimicrobiana. Su reducción mantenida figura entre los factores de riesgo descritos para el sobrecrecimiento3.
  3. Infección por Helicobacter pylori y otras infecciones digestivas. Modifican la secreción ácida y la mucosa gástrica, con repercusión sobre la digestión y sobre el ecosistema del intestino delgado. Las parasitosis intestinales pertenecen a este mismo grupo.
  4. Cuadro postinfeccioso. Tras una gastroenteritis aguda puede desencadenarse un SII. Se han descrito anticuerpos anti-CdtB y anti-vinculina, dirigidos contra una proteína implicada en la motilidad intestinal, con títulos más elevados en pacientes con SII que en controles4,5.
  5. Alteración de la motilidad del intestino delgado. El enlentecimiento del tránsito orocecal reduce el aclaramiento bacteriano fisiológico y favorece la fermentación3.

Ninguno de estos mecanismos aparece en todos los pacientes, y ninguno sustituye al diagnóstico de SII. Se valoran cuando la historia clínica lo justifica, no de forma sistemática.

Figura 2Qué gas, qué cuadro Cuando hay sobrecrecimiento, el gas que predomina orienta el cuadro clínico y condiciona el tratamiento. No todos los sobrecrecimientos son iguales.
  • Hidrógeno (H₂)

    Tránsito acelerado. Predominan la diarrea, la urgencia y las deposiciones blandas al poco de comer.

  • Metano (IMO)

    Sobrecrecimiento de arqueas metanógenas. Enlentece el tránsito: estreñimiento y distensión persistente.

  • S
    Sulfuro de hidrógeno (H₂S)

    Gases de olor muy marcado. No aparece en la gráfica convencional de dos gases, y por eso se pasa por alto.

Figura 2. Subtipos de sobrecrecimiento según el gas predominante en el test de aliento. La tipificación cambia el abordaje, de modo que un resultado sin tipificar aporta poco.

Cuándo consultar sin esperar

Hay manifestaciones que obligan a ampliar el estudio antes de atribuir los síntomas a un SII. Si tienes alguna de estas, consúltalo con tu médico de forma preferente.

Señales de alarma

La presencia de cualquiera de los siguientes datos hace necesaria una valoración médica preferente y descarta el manejo como síndrome del intestino irritable sin estudio adicional.

  1. Sangrado digestivo o sangre en las heces.
  2. Pérdida de peso no intencionada.
  3. Anemia ferropénica sin causa explicada.
  4. Inicio de los síntomas a partir de los 50 años sin cribado previo de cáncer colorrectal.
  5. Antecedentes familiares de cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad celíaca.
  6. Fiebre, masa abdominal palpable o síntomas nocturnos que te despiertan.

Qué valoramos en la consulta

La historia clínica aporta la mayor parte de la información. Las pruebas se piden de forma dirigida, según lo que esa historia sugiera.

Una paciente explica sus molestias abdominales al Dr. Jaume Fontanals en la consulta
  1. Anamnesis digestiva estructurada. Patrón y localización del dolor, horario de la distensión, escala de Bristol, moco, restos alimentarios o esteatorrea, tolerancia a alimentos concretos, antecedente de gastroenteritis y tratamientos previos.
  2. Calprotectina fecal. Indicada ante sospecha de SII con diarrea, para descartar enfermedad inflamatoria intestinal1.
  3. Serología de enfermedad celíaca. Recomendada en pacientes con SII y diarrea1.
  4. Test de aliento. Tipifica y cuantifica el sobrecrecimiento según el gas predominante. Requiere preparación estricta; mal realizado, el resultado no es interpretable.
  5. Estudio de microbiota intestinal. Valora el equilibrio del ecosistema, marcadores de inflamación mucosa y parámetros de digestión y absorción, cuando el cuadro lo justifica.
Bolsas de la prueba de aliento, un reloj de arena y un vaso de agua sobre la mesa

Cómo lo abordamos

El tratamiento se dirige al mecanismo identificado y al subtipo, no al síntoma aislado. Trabajamos sobre cuatro pilares (alimentación, actividad física, descanso y regulación del estrés), donde se juega la mayor parte del resultado. La suplementación es un complemento, nunca el eje.

La restricción de fermentables (dieta baja en FODMAP) es una herramienta útil, y la guía del ACG recomienda un ensayo limitado en el tiempo1. Conviene mantenerla acotada: se ha señalado que una restricción prolongada podría modificar desfavorablemente la microbiota en pacientes con sobrecrecimiento, y que la evidencia en ese escenario es todavía limitada6. Por eso siempre planteamos una fase de reintroducción progresiva. La parte de alimentación, incluida la dieta baja en FODMAP, la trabaja con cada paciente nuestra nutricionista digestiva en Pamplona, de la mano de la valoración médica.

Y en el colon irritable, más que en ningún otro cuadro, empezamos por la cabeza. Es un trastorno de la interacción intestino-cerebro: con estrés sostenido el intestino se vuelve más sensible, el cerebro amplifica la señal de dolor y el barrido que limpia el intestino delgado entre comidas, el complejo motor migratorio, pierde fuerza. Por eso el plan incluye siempre horarios de comida sin picoteo, sueño, movimiento y herramientas para bajar el modo alerta. No es «de los nervios»: los síntomas son reales, y tienen un mecanismo que se puede trabajar.

Desayuno tranquilo con infusión, avena y verduras: comer con calma también cuenta en el colon irritable

¿Te han dicho que tienes colon irritable?

Valoramos tu caso a fondo, revisamos lo que ya se ha estudiado y definimos qué falta por mirar. En Pamplona o en consulta online.

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Preguntas frecuentes

¿Colon irritable y síndrome del intestino irritable son lo mismo?

Sí. Son dos nombres para el mismo cuadro clínico. «Síndrome del intestino irritable» es el término vigente; «colon irritable» es la denominación anterior, todavía muy utilizada.

¿El síndrome del intestino irritable es un diagnóstico de descarte?

No exactamente. Tiene criterios diagnósticos propios, los criterios de Roma IV. La guía del American College of Gastroenterology recomienda un abordaje diagnóstico positivo antes que una estrategia basada solo en la exclusión1.

¿Cómo sé si lo que tengo es SII o SIBO?

No son excluyentes: el sobrecrecimiento bacteriano es frecuente en pacientes con SII2. Se diferencian con la historia clínica y, cuando está indicado, con el test de aliento, que además tipifica el gas predominante.

¿Se cura el síndrome del intestino irritable?

Es un cuadro crónico y fluctuante. El objetivo del tratamiento es reducir la intensidad y la frecuencia de los síntomas y recuperar tolerancia alimentaria y calidad de vida. La evolución depende del mecanismo subyacente y de cada persona, así que no puede anticiparse un resultado concreto.

¿Hace falta colonoscopia?

No de forma sistemática. Se indica ante señales de alarma, antecedentes familiares relevantes o cuando el cuadro no encaja con los criterios diagnósticos.

¿Atendéis en Pamplona y también online?

Sí. La consulta está en la calle de Sangüesa, 17, sala 10, entresuelo (Centros UNE), en el centro de Pamplona: cómo llegar, horario y aparcamiento. También hacemos valoración online. Y si quieres ver qué más vemos, aquí tienes los problemas digestivos en Pamplona que tratamos en consulta.

Bibliografía

Referencias localizadas y verificadas en PubMed. Se indica el DOI de cada una.

  1. Lacy BE, Pimentel M, Brenner DM, Chey WD, Keefer LA, Long MD, Moshiree B. ACG Clinical Guideline: Management of Irritable Bowel Syndrome. Am J Gastroenterol. 2021;116(1):17-44. doi:10.14309/ajg.0000000000001036
  2. Takakura W, Pimentel M. Small Intestinal Bacterial Overgrowth and Irritable Bowel Syndrome: An Update. Front Psychiatry. 2020;11:664. doi:10.3389/fpsyt.2020.00664
  3. Efremova I, Maslennikov R, Poluektova E, Vasilieva E, Zharikov Y, Suslov A, et al. Epidemiology of small intestinal bacterial overgrowth. World J Gastroenterol. 2023;29(22):3400-3421. doi:10.3748/wjg.v29.i22.3400
  4. Pimentel M, Morales W, Rezaie A, Marsh E, Lembo A, Mirocha J, et al. Development and validation of a biomarker for diarrhea-predominant irritable bowel syndrome in human subjects. PLoS One. 2015;10(5):e0126438. doi:10.1371/journal.pone.0126438
  5. Zaki MES, Elhammady D, Foda Salama M, Abdelsalam M, Osman AOB. Study of Antibodies to Cytolethal Distending Toxin B (CdtB) and Antibodies to Vinculin in Patients with Irritable Bowel Syndrome. F1000Res. 2021;10:303. doi:10.12688/f1000research.52086.4
  6. Wielgosz-Grochowska JP, Domanski N, Drywień ME. Efficacy of an Irritable Bowel Syndrome Diet in the Treatment of Small Intestinal Bacterial Overgrowth: A Narrative Review. Nutrients. 2022;14(16):3382. doi:10.3390/nu14163382
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Información sanitaria divulgativa. No sustituye una valoración médica individual ni establece un diagnóstico. No existe un tratamiento único ni un resultado garantizado: el abordaje se define caso por caso tras la valoración clínica.

Dr. Jaume Fontanals Jorba · Médico integrativo especializado en salud digestiva y microbiota · Colegiado nº 313108777.
Contenido elaborado por el equipo médico de la consulta.

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