En 30 segundos
- El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado) no es uno solo: según el gas que producen las bacterias hay tres tipos.
- Los más conocidos son el de hidrógeno y el de metano. El tercero, el de sulfuro de hidrógeno (H2S), es el que más se escapa.
- Se escapa porque muchos test de aliento clásicos no miden el H2S, así que puedes salir «normal» y seguir con síntomas.
- Pistas del H2S: diarrea, dolor, sensibilidad a alimentos ricos en azufre y, a veces, gases con olor a huevo podrido.
Te haces el test de SIBO, sale «negativo» o poco claro, y sin embargo sigues con hinchazón, dolor y digestiones imposibles. ¿Qué está pasando? Muchas veces la respuesta es un tipo de SIBO que se cuela por debajo del radar: el de sulfuro de hidrógeno. Vamos a ponerlo sobre la mesa.
SIBO no es una sola cosa
El SIBO consiste en que crecen demasiadas bacterias donde no toca, en el intestino delgado. Pero lo importante es qué gas fabrican esas bacterias al fermentar, porque cambia los síntomas y el tratamiento:
- Hidrógeno (H2): suele asociarse más a hinchazón y diarrea.
- Metano (CH4): hoy se conoce mejor como IMO, y se relaciona más con estreñimiento.
- Sulfuro de hidrógeno (H2S): el tercero, ligado a diarrea, dolor y ese característico olor a huevo podrido.
Definir bien el SIBO no es trivial, y la investigación sigue afinando cómo diagnosticarlo con cultivo y secuenciación (Leite y col., Clinical Gastroenterology and Hepatology, 2023). Por eso el matiz del gas importa tanto.
Por qué el H2S se escapa en los test
Aquí está la trampa. El test de aliento tradicional mide hidrógeno y metano, pero durante mucho tiempo no medía el sulfuro de hidrógeno. Resultado: una persona con SIBO de H2S podía dar un patrón «plano» o confuso y salir como «sin SIBO», a pesar de tener síntomas claros. De hecho, se ha estudiado específicamente el valor de medir el H2S en el aliento para no dejar fuera a estos pacientes (estudio en Zhonghua Nei Ke Za Zhi, 2021). La lección práctica: un test que no contemple el H2S puede dar falsa tranquilidad.
Cómo se manifiesta
- Diarrea o urgencia, a veces alternando.
- Dolor y distensión abdominal.
- Gases con olor sulfuroso (a huevo podrido).
- Peor tolerancia a alimentos ricos en azufre (huevos, crucíferas como brócoli o coliflor, ajo, cebolla).
El abordaje: individualizar, no copiar recetas
El SIBO de H2S no se trata igual que el de hidrógeno. Además de valorar la carga de azufre de la dieta durante una fase, se trabaja el desequilibrio de fondo. En el terreno del tratamiento, hay evidencia de que ciertos abordajes botánicos pueden mejorar el SIBO, con resultados prometedores en algunos estudios (ensayo en Nutrients, 2024). Pero ojo: no hay una fórmula única que valga para todos. Lo que funciona es identificar tu tipo, tu causa (motilidad, válvula, disbiosis, cirugías previas) y ajustar el plan a tu caso.
Mi enfoque
Recuerda algo que repito mucho: el SIBO casi nunca es la enfermedad de origen, es una consecuencia. Por eso no me quedo en «matar bacterias». Busco por qué han crecido de más (por qué falla tu motilidad, tu digestión o tu microbiota) y trabajo esa raíz, porque si no, el SIBO vuelve. Y para eso, lo primero es diagnosticarlo bien, incluyendo el H2S que tantas veces se pasa por alto.
Cuando el test dice una cosa y tú sientes otra
Esta es la situación que más veo: la persona llega con un papel que dice «negativo» y con el cuerpo diciendo lo contrario. Y lo primero que hago es quitarle peso a ese papel. El test de aliento es una ayuda, no un veredicto.
No lo digo por intuición. Una revisión sobre el valor clínico del test de hidrógeno espirado concluye que hay mucha heterogeneidad en cómo se hace y cómo se interpreta, que la reproducibilidad entre pruebas repetidas en la misma persona es pobre, y que diagnosticar sobrecrecimiento bacteriano solo con un test de lactulosa resulta poco fiable (Yao y Tuck, Journal of Gastroenterology and Hepatology, 2017). Traducido: dos test de la misma persona pueden no coincidir.
Por eso, cuando el resultado no encaja con lo que cuentas, la pregunta correcta no es «¿el test miente?». Es qué se midió, cómo se midió y qué no se midió. Si el H2S no estaba en la lista, sencillamente no se buscó.
Lo que miro antes de pedir nada
- El patrón horario. Si hinchas a media mañana en ayunas o si es siempre después de comer, no apunta a lo mismo.
- Qué alimentos te sientan peor. Que el huevo, el brócoli o el ajo te dejen tocado orienta hacia el azufre.
- Cómo va el tránsito. Diarrea, estreñimiento o alternancia cambian por completo la sospecha de tipo.
- Qué pasó antes. Una gastroenteritis, una cirugía abdominal, un tratamiento largo con antiácidos o un ciclo de antibióticos suelen estar en el origen.
- Qué has probado ya. Si mejoraste y recaíste, esa recaída me dice más que cualquier prueba.
Los errores que más veo
- Tratar sin saber el tipo. Lo que ayuda en el de metano puede no servir en el de sulfuro. Sin tipificar se va a ciegas.
- Restringir y no volver atrás. Quitar azufre unas semanas puede aliviar. Quitarlo un año empobrece la dieta y la microbiota, y no arregla la causa.
- Repetir ciclos sin cambiar nada. Si el sobrecrecimiento vuelve, el problema no son las bacterias, es lo que permite que crezcan.
- Perseguir el test en vez de a la persona. He visto gente encadenar pruebas mientras nadie le preguntaba cómo duerme, cuánto estrés lleva encima o cómo mastica.
¿Dieta o tratamiento? La pregunta está mal planteada
Mucha gente llega convencida de que hay que elegir. Un ensayo aleatorizado reciente comparó rifaximina frente a dieta baja en FODMAP en síndrome de intestino irritable y encontró tasas de respuesta parecidas a las cuatro semanas, con el antibiótico dando alivio algo más rápido y mejor adherencia (Chuah y col., Alimentary Pharmacology & Therapeutics, 2025). Dos caminos distintos, resultados similares.
Y sobre la dieta baja en FODMAP conviene ser honesto: su evidencia está bien asentada en intestino irritable, pero en sobrecrecimiento bacteriano sigue siendo escasa (Biesiekierski y Tuck, Current Opinion in Pharmacology, 2022). Sirve para bajar síntomas mientras trabajas el fondo, no como tratamiento definitivo ni como forma de comer para siempre.
Mi orden es otro: primero entender por qué ha pasado, después bajar el ruido para que puedas vivir, y en paralelo recuperar lo que falla. Empezar por lo natural cuando el caso lo permite, y no descartar lo farmacológico cuando hace falta.
Preguntas frecuentes
Me hice el test y salió negativo, pero sigo mal. ¿Puede ser H2S?
Es una de las posibilidades a considerar, sobre todo si el test no medía sulfuro de hidrógeno. Conviene revisar qué se midió exactamente y valorar el cuadro completo.
¿Debo quitar todos los alimentos con azufre?
No de forma indefinida. Reducirlos puede ayudar en una fase para aliviar síntomas, pero crucíferas, huevo o ajo son alimentos valiosos. El objetivo es recuperar tolerancia trabajando la causa.
¿El SIBO se cura?
Se puede controlar y, sobre todo, se puede reducir mucho la probabilidad de recaída si se aborda la causa de fondo y no solo el sobrecrecimiento puntual.
¿Cuánto suele durar el proceso?
Depende del caso y de cuánto tiempo lleve instalado. Lo que sí te digo es que desconfíes de quien te prometa una fecha cerrada: el sobrecrecimiento se controla razonablemente rápido, pero la causa que lo permitió necesita más tiempo.
¿Se pueden tener dos tipos a la vez?
Sí, y es más frecuente de lo que parece. Por eso los síntomas a veces no encajan en un cuadro limpio y alternas estreñimiento con diarrea. Tipificar bien evita tratar solo la mitad del problema.
¿La dieta baja en FODMAP me va a curar?
Baja los síntomas mientras la haces, y eso ya vale mucho para poder vivir. Pero no corrige la causa, y mantenerla mucho tiempo empobrece tu microbiota. Es un apoyo temporal, nunca el destino.
💡 El tip del Dr. Fontanals
El SIBO de sulfuro de hidrogeno se asocia a diarrea y a un olor de gases muy caracteristico (a huevo podrido). Si tus sintomas van por ahi, comentalo con tu medico: cambia el enfoque respecto al SIBO de metano, que suele dar estrenimiento.
Este artículo es información divulgativa y no sustituye una consulta médica ni un diagnóstico individualizado. Si tienes una patología o dudas sobre tu caso, consulta con un profesional.
¿Sospechas que tu SIBO no está bien diagnosticado? Puedes conocer mi enfoque en Medicina integrativa en Pamplona.
Referencias (fuente: PubMed)
- Leite G, et al. Defining Small Intestinal Bacterial Overgrowth by Culture and High Throughput Sequencing. Clin Gastroenterol Hepatol. 2023. https://doi.org/10.1016/j.cgh.2023.06.001
- Diagnostic value of hydrogen sulfide breath test for small intestinal bacterial overgrowth. Zhonghua Nei Ke Za Zhi. 2021. https://doi.org/10.3760/cma.j.cn112138-20200731-00725
- An Oral Botanical Supplement Improves Small Intestinal Bacterial Overgrowth (SIBO) and Facial Redness. Nutrients. 2024;16(18):3149. https://doi.org/10.3390/nu16183149
- Yao CK, Tuck CJ. The clinical value of breath hydrogen testing. J Gastroenterol Hepatol. 2017;32 Suppl 1:20-22. https://doi.org/10.1111/jgh.13689
- Chuah KH, et al. Clinical Trial: Rifaximin Versus Low FODMAP Diet in Irritable Bowel Syndrome. Aliment Pharmacol Ther. 2025;63(2):210-221. https://doi.org/10.1111/apt.70420
- Biesiekierski JR, Tuck CJ. Low FODMAP diet beyond IBS: Evidence for use in other conditions. Curr Opin Pharmacol. 2022;64:102208. https://doi.org/10.1016/j.coph.2022.102208
La semana que viene: candidiasis intestinal, mitos, señales reales y qué dice de verdad la ciencia.
Dr. Jaume Fontanals Jorba — Nº Colegiado 313108777, Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Navarra.