Estas últimas semanas me han llegado a consulta varias mujeres con la misma frase, casi calcada: «he leído que la microbiota influye en el peso casi tanto como la menopausia». El titular circula mucho y viene de un estudio real, grande y bien hecho, publicado en Nature con más de 34.000 personas. Así que hice lo que hago siempre antes de repetir algo: me lo leí entero.
Y resulta que esa comparación con la menopausia no aparece en el estudio. Ni una vez. Tampoco la del tiroides. Es un añadido que se ha ido colando al contarlo. Te lo cuento porque debajo del titular exagerado hay algo que sí es cierto, que sí está bien descrito y que sí te sirve si estás en la perimenopausia o ya la has pasado. Lo que pasa es que no es tan espectacular como el titular, y sobre todo, no se arregla comprando un bote.
En 30 segundos
- El estudio existe y es serio: 34.694 personas de Estados Unidos y Reino Unido, publicado en Nature en 2025.
- Lo que sí encontró: quienes tenían un peso saludable llevaban de media 5,2 especies más del grupo de bacterias asociadas a mejores marcadores de salud que las personas con obesidad.
- Lo que no dice: no compara la microbiota con la menopausia, ni con las hormonas tiroideas. Y los propios autores avisan de que no se puede concluir causalidad con este diseño.
- Lo que sí está bien descrito y te interesa más: el estroboloma, el grupo de bacterias de tu intestino que participa en el reciclaje de tus estrógenos.
- Qué hacer hoy: diversidad vegetal, fibra, fermentados y movimiento. Nada de comprar suplementos a ciegas, y menos aún esperando que sustituyan a nada.
De dónde sale el titular
El trabajo original lo firman investigadores de la Universidad de Trento y del King’s College de Londres, y se publicó en Nature a finales de 2025. Analizaron la microbiota, la dieta, las medidas corporales y los marcadores de salud de 34.694 personas (21.340 en Estados Unidos y 13.354 en Reino Unido). Con todo eso construyeron una especie de ranking, ordenando las especies bacterianas según se asocien a marcadores de salud mejores o peores.
Es un estudio potente por tamaño y por método, y aporta cosas útiles. El problema no es el estudio. El problema es el viaje que hace un hallazgo desde el paper hasta el titular que te llega por WhatsApp.
Qué dice de verdad (y qué no dice)
Lo que sí midieron: las personas con peso saludable tenían de media 5,2 especies más de las 50 mejor situadas en ese ranking que las personas con obesidad. También vieron que, en 746 personas que participaron en dos ensayos de intervención con dieta, las especies «favorables» subieron y las «desfavorables» bajaron con el tiempo. Eso es interesante de verdad: sugiere que ese perfil bacteriano se mueve cuando cambias lo que comes.
Y ahora la parte que casi nadie cuenta. Los propios autores escriben, con todas las letras, que no se puede inferir causalidad sin estudios prospectivos y ensayos de intervención. Es decir: no sabemos si esas bacterias contribuyen al peso, si el peso y la dieta moldean esas bacterias, o si van juntas porque comparten causa. En un estudio de este tipo, ver que dos cosas viajan juntas no demuestra que una empuje a la otra.
Sobre la menopausia, sencillamente no hay nada. Busqué el término en el texto completo del artículo y no aparece. Tampoco «tiroides» ni «andropausia». La comparación es un adorno periodístico. Y me molesta, no por purismo, sino porque cuando una mujer de 50 años lee «la microbiota pesa tanto como la menopausia», lo que entiende es «entonces con un probiótico arreglo lo de la báscula». Y eso no es lo que dice la ciencia.
Lo que sí está sólido: el estroboloma
Aquí es donde la conversación se pone verdaderamente interesante para la salud de la mujer, y no necesita ningún titular inflado.
Tus estrógenos no se usan una vez y se van. El hígado los prepara para eliminarlos y los manda al intestino. Allí, un conjunto de bacterias que produce una enzima llamada beta-glucuronidasa puede reactivarlos y devolverlos a la circulación. A ese conjunto de bacterias se le llama estroboloma, y funciona como un regulador del volumen de estrógenos que te vuelve a circular (Frontiers in Endocrinology, 2025).
Cuando llega la menopausia y los ovarios dejan de producir estrógenos, ese circuito cobra más peso relativo. Y aquí sí hay literatura consistente: tras la menopausia se describe menor diversidad microbiana y un perfil con más firmas proinflamatorias, cambios que se han relacionado con el metabolismo de los lípidos, la salud del hueso y la función cognitiva (Post Reproductive Health, 2025). Fíjate en el verbo: relacionado. No «causa».
Qué le pasa a tu digestión en la perimenopausia
Esto es lo que veo en consulta una y otra vez, y casi ninguna mujer lo relaciona con las hormonas. Llegan diciendo que de repente les sienta mal lo que llevaban comiendo veinte años. Hinchazón que antes no tenían, digestiones más lentas, el ritmo intestinal cambiado, más reactividad a alimentos concretos. Y a menudo se les ha dicho que es estrés, o que es la edad, y ahí se queda la cosa.
La transición menopáusica se asocia a una reducción de la diversidad, a menos bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (las que alimentan a las células de tu intestino) y a un perfil más inflamatorio. Todo eso se ha vinculado con más permeabilidad intestinal y con cambios en el eje intestino-cerebro que pueden influir en el ánimo y en la ansiedad de este periodo (Nutrients, 2026; Proceedings of the Nutrition Society, 2026).
Dicho de otra forma: no te lo estás inventando, y no es solo estrés. Hay un cambio de terreno real. Si quieres entender mejor esa conexión entre cabeza y tripa, lo desarrollo en ansiedad, estrés y digestión y en qué es la psiconeuroinmunología.
Por qué esto no es solo un tema digestivo
Un trabajo con mujeres posmenopáusicas encontró que quienes tenían más grasa visceral presentaban también más bacterias del grupo de las Proteobacterias y marcadores más altos de lo que se llama endotoxemia metabólica, una inflamación de bajo grado ligada al paso de fragmentos bacterianos a la sangre (Microbiome, 2024). Es un estudio pequeño, de 50 mujeres, y hay que leerlo como lo que es: una pista, no una sentencia.
Pero encaja con algo que veo a diario. En esta etapa, el reparto de grasa cambia, la inflamación de fondo sube y el intestino deja de ser un espectador. Por eso cuando una mujer me dice que ha ganado peso haciendo lo mismo de siempre, yo no miro solo las calorías. Miro también el terreno: la microbiota, la barrera intestinal, el descanso, el estrés y la sensibilidad a la insulina, que suele estar detrás y de la que hablo en resistencia a la insulina.
El freno honesto: cuando el ensayo no sale
Esta sección es la que más me importa de todo el artículo, porque es la que no vas a encontrar en la publicidad de ningún suplemento.
En 2025 se publicó un ensayo clínico serio, aleatorizado y con placebo, en 286 mujeres posmenopáusicas, que probó durante 12 meses un simbiótico (una combinación de probióticos y prebióticos) para frenar la pérdida de masa ósea. El resultado en el objetivo principal, la densidad ósea en la columna lumbar, fue negativo: no hubo una reducción significativa de la pérdida de hueso en el conjunto de las participantes. Solo aparecieron señales en algunos subgrupos concretos (Osteoporosis International, 2025).
Eso es exactamente lo que quiero que te lleves. Que una vía biológica sea plausible, y lo es, no significa que un producto concreto funcione. Cuando se pone a prueba de verdad, muchas veces no sale. Y las revisiones más recientes lo dicen sin rodeos: no se ha identificado una composición de microbiota ideal para las mujeres en esta etapa, y falta investigación específica antes de recomendar fórmulas concretas (Nutrients, 2026).
Así que no, todavía no hay que salir corriendo a comprar nada. Esa frase, hoy, sigue siendo la respuesta correcta.
Por qué a una mujer le va bien la soja y a otra no
Un detalle que me parece precioso y que explica muchas frustraciones. Las isoflavonas de la soja necesitan que tus bacterias las transformen para tener efecto. La daidzeína se convierte en equol, que se une a los receptores de estrógenos con bastante más potencia que la molécula de partida. El problema es que no todo el mundo tiene las bacterias capaces de hacer esa conversión, y la proporción de personas que sí las tienen varía mucho entre poblaciones (Molecular Nutrition and Food Research, 2024).
Por eso tu amiga te jura que la soja le cambió la vida y a ti no te hizo absolutamente nada. No es que una de las dos lo esté haciendo mal. Es que probablemente tenéis bichos distintos en la tripa. Y es el mejor argumento que conozco contra los protocolos idénticos para todas.
Mi enfoque en consulta
Cuando una mujer llega en esta etapa con hinchazón, cansancio y cambios de peso, no empiezo por la microbiota. Empiezo por entender el conjunto. Miro cómo come de verdad, no cómo cree que come. Miro el descanso, que en la perimenopausia suele estar roto y arrastra a todo lo demás. Miro la analítica con criterio, incluyendo el hierro y el tiroides, que en estas edades da muchos falsos «es la menopausia». Y descarto que haya un sobrecrecimiento bacteriano por debajo, porque el SIBO casi siempre es la consecuencia de un terreno alterado, no el punto de partida.
Solo cuando entiendo el terreno decido si tiene sentido trabajar la microbiota, y con qué. A veces sí, con un plan concreto y midiendo. Muchas veces la palanca está antes: en la comida, en el sueño y en el movimiento. Y siempre prefiero empezar por lo natural y lo reversible antes de escalar a nada más agresivo.
Qué puedes hacer esta semana sin comprar nada
- Sube la variedad vegetal, no la cantidad. La diversidad de tu microbiota se alimenta de diversidad en el plato: verduras, frutas, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales distintos.
- Fibra y legumbres, con progresión. Si ahora comes poca fibra, subir de golpe te va a hinchar y vas a pensar que te sienta mal. Sube despacio y da margen.
- Fermentados de verdad, los que llevan fermentación viva: kéfir, yogur natural, chucrut sin pasteurizar. Poca cantidad y a diario funciona mejor que un atracón el domingo.
- Muévete, y con algo de fuerza. En esta etapa el trabajo de fuerza protege hueso y músculo, y el ejercicio se asocia a una microbiota más favorable.
- Cuida el sueño como si fuera un tratamiento. Porque lo es. Sin descanso, el resto rinde la mitad.
- Y si vas a probar algo, prueba una cosa cada vez. Si cambias cinco variables a la vez, no vas a saber nunca cuál te ayudó.
Si quieres el detalle práctico de esta parte, lo tienes desarrollado en cómo mejorar la microbiota intestinal.
Preguntas frecuentes
¿Entonces es mentira que la microbiota influya en el peso?
No, no es mentira. La asociación entre el perfil de microbiota y el peso está descrita en un estudio muy grande y es real. Lo que no está demostrado es que sea una relación de causa a efecto, ni que su peso sea comparable al de un cambio hormonal como la menopausia. Esa comparación es del titular, no del estudio.
¿Me hago un análisis de microbiota?
Depende de para qué. Un análisis aislado, sin una pregunta clínica detrás y sin alguien que lo interprete en tu contexto, suele generar más ansiedad que respuestas. Tiene sentido cuando forma parte de un plan y va a cambiar una decisión. Puedes ver cómo lo planteo en análisis de microbiota intestinal.
¿Un probiótico me va a quitar los síntomas de la menopausia?
Hoy no hay evidencia para prometer eso, y el ensayo de 286 mujeres que he comentado es un buen recordatorio de por qué conviene ser prudente. Algunas cepas concretas se están estudiando con resultados prometedores en aspectos puntuales, pero de ahí a un producto que resuelva la menopausia hay un abismo. Desconfía de quien te lo venda así.
¿Esto sustituye al tratamiento hormonal?
No, y es importante que quede claro. Son cosas distintas y la decisión sobre un tratamiento hormonal es individual y médica, con sus indicaciones y sus contraindicaciones. Cuidar la microbiota es una capa más que suma, nunca un recambio de nada que estés tomando.
Llevo años comiendo igual y ahora me sienta todo mal, ¿es normal?
Es muy frecuente en esta etapa y tiene explicación biológica, así que no, no te lo estás inventando. Pero frecuente no es lo mismo que no hay que mirarlo. Si los síntomas te limitan o son nuevos, conviene valorarlos en lugar de asumir que es la edad.
💡 El tip del Dr. Fontanals
Cuenta plantas DISTINTAS a la semana, no raciones. Durante 7 días apunta cuántas verduras, frutas, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales diferentes has comido. Si no llegas a 20, ahí tienes tu primera palanca. Y sube de dos en dos cada semana, no de golpe, porque si te disparas la fibra te vas a hinchar y vas a pensar que te sienta mal.
Este artículo es información divulgativa y no sustituye una consulta médica ni un diagnóstico individualizado. Si tienes una patología, estás en tratamiento o tienes dudas sobre tu caso, consulta con un profesional.
¿Estás en la perimenopausia o la menopausia y notas que tu digestión y tu cuerpo han cambiado? Se puede mirar con criterio y trabajar el terreno, sin promesas y sin protocolos iguales para todas. Puedes conocer mi enfoque en Medicina integrativa en Pamplona.
Referencias (fuente: PubMed)
- Asnicar F, et al. Gut micro-organisms associated with health, nutrition and dietary interventions. Nature. 2025;650(8101):450-458. https://doi.org/10.1038/s41586-025-09854-7
- Wang H, et al. Gut microbiota has the potential to improve health of menopausal women by regulating estrogen. Front Endocrinol. 2025;16:1562332. https://doi.org/10.3389/fendo.2025.1562332
- Liaquat M, et al. The gut microbiota in menopause: is there a role for prebiotic and probiotic solutions? Post Reprod Health. 2025;31(2):105-114. https://doi.org/10.1177/20533691251340491
- Cuozzo M, et al. Gut-brain communication in menopause: insights into neuroendocrine and microbiome interactions. Proc Nutr Soc. 2026;1-11. https://doi.org/10.1017/S0029665126102201
- Lim MJS, et al. Diet, the gut microbiome, and estrogen physiology: a review in menopausal health and interventions. Nutrients. 2026;18(7):1052. https://doi.org/10.3390/nu18071052
- Marano G, et al. The gut microbiota in perimenopausal anxiety: a novel therapeutic pathway through diet. Nutrients. 2026;18(5):743. https://doi.org/10.3390/nu18050743
- Schott EM, et al. A randomized, double-blind, placebo-controlled clinical study to evaluate the efficacy of the synbiotic medical food, SBD111, for the clinical dietary management of bone loss in menopausal women. Osteoporos Int. 2025;36(10):2019-2030. https://doi.org/10.1007/s00198-025-07650-7
- Gaber M, et al. Visceral adiposity in postmenopausal women is associated with a pro-inflammatory gut microbiome and immunogenic metabolic endotoxemia. Microbiome. 2024;12(1):192. https://doi.org/10.1186/s40168-024-01901-1
- Kumari N, et al. From gut to hormones: unraveling the role of gut microbiota in (phyto)estrogen modulation in health and disease. Mol Nutr Food Res. 2024;68(6):e2300688. https://doi.org/10.1002/mnfr.202300688
Seguimos ampliando el blog con más temas de salud digestiva, microbiota y medicina integrativa. Si hay algo que te gustaría que tratara, te leo.
Dr. Jaume Fontanals Jorba — Nº Colegiado 313108777, Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Navarra.