Te dieron antibiótico para el SIBO. Mejoraste unas semanas. Y volvió. La hinchazón, los gases, el estreñimiento o la diarrea, otra vez. Y cada vez toleras menos alimentos.
No es mala suerte. El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) casi nunca es el origen del problema: es la consecuencia de algo que falla antes, como el estómago, la motilidad del intestino, el estrés o la microbiota. Tratamos el SIBO buscando esa causa, para aliviar tus síntomas y bajar el riesgo de que vuelva.
Si buscas un médico integrativo especializado en SIBO en Pamplona, el primer paso es la primera visita con el médico, en la consulta o por videollamada.
El antibiótico baja la cantidad de bacterias. Lo que no toca es la razón por la que crecieron donde no debían. Si esa razón sigue ahí, el terreno vuelve a quedar preparado y, semanas después de terminar, el SIBO reaparece. Ese es justo el patrón que intentamos romper: que dejes de repetir tratamientos que no duran.
Por eso empezamos por la pregunta de por qué ha aparecido. Las causas que más vemos en consulta:

El Dr. Fontanals lo explica con una imagen: «Me encanta decirles a mis pacientes que esto es como los jardineros, que tienen que arrancar con cuidado y con los métodos adecuados las raíces.»
Siempre que el caso lo permite, es por donde empezamos: antimicrobianos de origen vegetal, ajustes de alimentación, apoyo a la motilidad del intestino y trabajo sobre la causa. El antibiótico no está descartado. Cuando tiene sentido usarlo, es una pieza más del plan, nunca el plan entero.
Qué conviene en tu caso depende del tipo de SIBO, de tus síntomas, de lo que ya hayas probado y de tu historia clínica. Eso se decide en consulta.
Son cuatro pasos. No todo el mundo necesita todos, y el orden se adapta a cada caso.

La prueba de aliento (80 €) y la consulta con el equipo de nutrición (120 €) van aparte, y solo si tu caso las necesita.
No hay un protocolo único para el SIBO. Combinamos varias herramientas según el tipo de SIBO, la causa y la fase en la que estés. Aquí tienes las que más usamos, una por pestaña.
Mucha gente llega buscando qué antibiótico tomar para el SIBO, normalmente rifaximina o metronidazol. Te seré sincero: pueden ayudar a reducir el sobrecrecimiento, pero por sí solos rara vez resuelven el problema, porque no tocan la causa por la que apareció. Es habitual que, semanas después de terminar el antibiótico, el SIBO vuelva.
Los antibióticos son una de las opciones en el tratamiento del SIBO, pero no todos los pacientes los necesitan ni todos responden igual.
En consulta valoramos cada caso de forma individual para determinar si son necesarios y qué tipo de tratamiento es el más adecuado según el origen del problema.
Su uso debe ser cuidadosamente supervisado por un profesional de la salud. A continuación, se describen algunos de los antibióticos específicos que suelen utilizarse en el tratamiento del SIBO:
La elección del antibiótico, la duración del tratamiento y la combinación con otras estrategias dependen de cada paciente.
Por eso, es fundamental realizar una valoración completa antes de iniciar cualquier tratamiento, ya que el SIBO suele ser la consecuencia de un desequilibrio de base que también debe abordarse para evitar recaídas. Si quieres la base antes de decidir, aquí explico qué es el sobrecrecimiento bacteriano y por qué aparece.
Los probióticos pueden ser una herramienta útil dentro del tratamiento del SIBO, aunque no todos los casos requieren su uso ni todos los tipos son adecuados.
En consulta valoramos si es recomendable introducir probióticos según tu sintomatología, tipo de SIBO y estado de la microbiota intestinal.
El objetivo del uso de probióticos no es solo añadir bacterias, sino ayudar a modular el equilibrio intestinal, mejorar la función digestiva y reducir la inflamación asociada.
Dependiendo del caso, pueden utilizarse en diferentes fases del tratamiento, combinados con otras estrategias como dieta, antibióticos o moduladores intestinales.
En algunos pacientes, los probióticos pueden ayudar a:
• Mejorar síntomas como hinchazón, gases o digestiones pesadas
• Regular el tránsito intestinal (estreñimiento o diarrea)
• Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal
• Reducir la inflamación digestiva
• Mejorar la tolerancia a ciertos alimentos
Sin embargo, su uso debe ser individualizado, ya que en algunos casos de SIBO pueden empeorar los síntomas si no se seleccionan correctamente.
Por eso es importante realizar una valoración clínica previa antes de iniciar cualquier suplementación.
En consulta te orientamos sobre si los probióticos son adecuados en tu caso y cómo integrarlos dentro de un tratamiento completo.
La dieta baja en FODMAP es una herramienta que puede ayudar a reducir síntomas digestivos como hinchazón, gases o dolor abdominal en pacientes con SIBO.
No es una dieta para siempre, sino una estrategia temporal que utilizamos en determinados momentos del tratamiento para mejorar la sintomatología.
En consulta valoramos si es adecuada en tu caso, ya que no todos los pacientes necesitan seguir una dieta restrictiva y, en algunos casos, puede no ser la mejor opción.
El objetivo no es eliminar alimentos sin criterio, sino identificar qué alimentos están generando síntomas y cómo reintroducirlos de forma progresiva.
La dieta baja en FODMAP puede ayudar a:
• Reducir hinchazón y distensión abdominal
• Disminuir gases y molestias digestivas
• Mejorar digestiones pesadas
• Identificar alimentos que generan síntomas
• Mejorar la calidad de vida durante el tratamiento
Es importante que esta dieta esté guiada por un profesional, ya que una restricción prolongada puede afectar negativamente a la microbiota intestinal.
Por eso, en consulta diseñamos un plan adaptado a tu caso y te acompañamos en todo el proceso.
En consulta te ayudamos a aplicar la dieta baja en FODMAP de forma correcta, sin caer en restricciones innecesarias y dentro de un tratamiento global del SIBO.
Los suplementos pueden formar parte del tratamiento del SIBO en función del tipo de sobrecrecimiento, los síntomas y el estado general del paciente.
No existe un protocolo único, ya que cada caso requiere una estrategia personalizada basada en la clínica y en el origen del problema.
En consulta utilizamos diferentes suplementos según la fase del tratamiento y el tipo de SIBO (hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno), combinándolos con otras estrategias para mejorar los resultados y evitar recaídas.
Algunos de los suplementos que pueden utilizarse son:
• Vitamina D: Apoya la función inmunitaria y puede influir en el equilibrio de la microbiota intestinal.
• Omega 3: Con efecto antiinflamatorio, útil en pacientes con inflamación digestiva o sintomatología persistente.
• Magnesio: Puede ayudar a regular el tránsito intestinal, especialmente en casos de estreñimiento asociado a SIBO.
• Enzimas digestivas: Facilitan la digestión y pueden mejorar síntomas como hinchazón o digestiones pesadas.
• Molibdeno: En casos de SIBO por sulfuro de hidrógeno, puede ayudar a metabolizar compuestos azufrados y mejorar la tolerancia.
• Atrantil: Utilizado en algunos casos de SIBO con predominio de metano para reducir la producción de gases.
• Aceite de orégano: Con acción antimicrobiana, puede emplearse como parte de estrategias específicas bajo supervisión.
• Desmodium: en algunos casos, según tu valoración, lo añadimos como apoyo hepático complementario.
• Glutamina: Utilizada en fases posteriores para favorecer la reparación de la mucosa intestinal.
La elección de suplementos, dosis y momento de uso debe ser siempre individualizada, ya que un uso inadecuado puede no ser eficaz o incluso empeorar los síntomas.
Por eso, es fundamental integrarlos dentro de un plan completo y supervisado.
En consulta diseñamos un plan personalizado que combina suplementos, alimentación y tratamiento médico según tu caso.
En muchos casos de SIBO, el problema no es solo el exceso de bacterias, sino una alteración en la motilidad intestinal.
Cuando el intestino no se mueve correctamente, las bacterias pueden acumularse y reaparecer incluso después del tratamiento.
Por eso, en consulta trabajamos sobre el complejo motor migratorio (MMC), un mecanismo clave encargado de limpiar el intestino entre comidas.
Si este sistema no funciona correctamente, el riesgo de recaídas es mucho mayor.
Para mejorar la motilidad intestinal y regular el sistema digestivo, pueden utilizarse diferentes estrategias:
• Procinéticos: Ayudan a estimular el movimiento intestinal y favorecer la limpieza natural del intestino delgado.
• Regulación del ritmo digestivo: Espaciar comidas y evitar el picoteo constante para permitir el funcionamiento del MMC.
• Manejo del estrés: El sistema nervioso influye directamente en la motilidad intestinal.
• Fitoterapia específica: En algunos casos utilizamos compuestos naturales con efecto modulador digestivo.
• Ajustes en el estilo de vida: Sueño, horarios y hábitos que influyen en el sistema digestivo.
Trabajar la motilidad intestinal es fundamental para evitar recaídas y conseguir resultados duraderos en el tratamiento del SIBO.
Por eso tratamos los síntomas y también el origen del problema.
En consulta analizamos tu caso en profundidad para diseñar una estrategia que incluya motilidad, microbiota y tratamiento personalizado.
Los tratamientos naturales pueden ser una alternativa o complemento a los antibióticos en el manejo del SIBO, siempre dentro de un enfoque clínico y personalizado.
No todos los pacientes requieren las mismas estrategias, por lo que es fundamental adaptar el tratamiento al tipo de SIBO y a la evolución de cada caso.
En consulta utilizamos diferentes compuestos naturales con acción antimicrobiana y moduladora, integrados dentro de un plan completo que incluye alimentación, motilidad intestinal y equilibrio de la microbiota.
Algunas de las estrategias naturales que pueden utilizarse son:
• Aceite de orégano: Con acción antimicrobiana, utilizado en fases concretas del tratamiento para ayudar a reducir la carga bacteriana.
• Berberina: Compuesto natural con efecto sobre la microbiota y el metabolismo digestivo.
• Extractos herbales combinados: En algunos casos se emplean fórmulas específicas para abordar el SIBO de forma más global.
• Soporte digestivo: Enzimas, fitoterapia o apoyo hepático para mejorar la tolerancia digestiva durante el tratamiento.
• Regulación del entorno intestinal: Estrategias dirigidas a mejorar la mucosa intestinal y el equilibrio global del sistema digestivo.
Aunque los tratamientos naturales pueden ser eficaces, su uso debe estar supervisado, ya que una mala elección o combinación puede no ser efectiva o incluso empeorar los síntomas.
Por eso, es importante integrarlos dentro de una estrategia completa y personalizada.
En consulta valoramos tu caso para diseñar el tratamiento más adecuado, combinando opciones naturales y médicas según tus necesidades.

Ninguna de estas opciones funciona igual en todas las personas. Por eso no las elegimos de una lista: salen de tu historia, del tipo de SIBO y de la causa que haya detrás.
Bajar el sobrecrecimiento es la mitad del trabajo. La otra mitad es entender por qué apareció.
Después de repasar las opciones conviene decir en qué se sostiene cada una, porque no todas tienen el mismo respaldo y eso condiciona qué esperar.
El marco de referencia es la guía clínica del American College of Gastroenterology sobre sobrecrecimiento bacteriano, que evalúa los criterios diagnósticos, los métodos de prueba y las opciones de tratamiento mediante el sistema GRADE, y que recurre al consenso de expertos precisamente en aquellos puntos donde la evidencia disponible no permite una recomendación formal. Ese detalle importa: la propia guía reconoce dónde no hay evidencia suficiente.
En la parte dietética conviene ser igual de honestos. Una revisión narrativa sobre el uso de la dieta del síndrome de intestino irritable en el tratamiento del sobrecrecimiento señala que la evidencia en ese escenario concreto es todavía limitada, y advierte de que una restricción prolongada podría modificar la microbiota de forma desfavorable. Por eso aquí la restricción se plantea siempre acotada en el tiempo y con una fase de reintroducción, no como una forma de comer indefinida.
Nada de esto resta valor al tratamiento: lo sitúa. Saber qué está bien establecido, qué se apoya en consenso y qué está por confirmar es lo que permite decidir contigo en lugar de prometerte un resultado.
Calle de Sangüesa, 17, sala 10, entresuelo (Centros UNE), 31003 Pamplona, Navarra. Estamos en el Segundo Ensanche, a unos 9 minutos andando de la estación de autobuses. La calle es zona azul.
La prueba de aliento también se hace aquí, con supervisión sanitaria durante las 3 horas.
¿Vives fuera de Navarra? La primera visita se puede hacer por videollamada, con la misma duración y el mismo precio. Te explicamos cómo al reservar.
Opiniones de pacientes del centro: 96 en Doctoralia, con una valoración de 5 sobre 5 (septiembre de 2026).
Se empieza por la primera visita con el médico, en Pamplona u online. Si hace falta, la prueba de aliento cuesta 80 € y la primera consulta con el equipo de nutrición, 120 €. El coste total depende de lo que necesite tu caso, y te lo explicamos en la primera visita.
Tu historia clínica completa, la revisión de tus síntomas y de las analíticas o informes que traigas, una hipótesis de por qué ha aparecido el SIBO, qué pruebas tienen sentido en tu caso y un plan inicial. Si conviene, sales también con cita con el equipo de nutrición.
Sí. El test de aliento se hace en la consulta de la calle de Sangüesa, 17, sala 10, entresuelo (Centros UNE), dura unas 3 horas y cuesta 80 €. Solo la pedimos si tiene sentido en tu caso.
Sí. La primera visita se puede hacer por videollamada, con la misma duración y el mismo precio que en la consulta.
Siempre que el caso lo permite, empezamos por un enfoque natural e integrativo antes que por el antibiótico. Cuando el antibiótico tiene sentido, es una pieza más del plan, nunca el plan entero. Cada persona necesita un plan distinto, y eso se decide después de valorar tu situación.
Suele ser porque se trató el sobrecrecimiento y no la causa: el estómago, la motilidad del intestino, el estrés o la microbiota. Si el terreno sigue igual, las bacterias vuelven a crecer donde no deben. Por eso buscamos la causa desde la primera visita.
¿Tu SIBO no mejora o vuelve una y otra vez? Vamos a buscar la raíz. Aquí tienes cómo es nuestra primera consulta de medicina integrativa.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica individual. Cada persona y cada caso son distintos, y el abordaje siempre parte de evaluar tu situación concreta.
Este artículo se apoya en la siguiente evidencia, localizada y verificada en PubMed:
Información sanitaria divulgativa. No sustituye una valoración médica individual ni establece un diagnóstico.
PRIMERA VISITA
Si tu digestión lleva tiempo sin ir bien y sospechas de SIBO, el primer paso no es otra prueba ni otro antibiótico. Es entender qué está pasando.
En la primera visita el médico revisa tu historia, tus síntomas y tus pruebas, busca la causa y te propone un plan por fases. Alivia tus síntomas y recupera tu digestión con un plan hecho para tu caso.