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PATOLOGÍA

Dispepsia funcional: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento integrativo

Muchas personas conviven durante años con una sensación persistente de pesadez, hinchazón o malestar en la parte alta del abdomen sin encontrar una causa clara. Las pruebas suelen ser normales, no hay lesiones visibles, pero los síntomas están ahí.

Esto es lo que ocurre en la dispepsia funcional, un trastorno digestivo frecuente que puede afectar al día a día, generar inseguridad al comer y disminuir el bienestar general.

En consulta veo a menudo pacientes que sienten que su estómago “ya no funciona como antes”. Cuando analizamos el caso con calma, solemos identificar una alteración funcional que puede abordarse de forma eficaz. Desde un enfoque integrativo, el tratamiento busca mejorar progresivamente la función digestiva y devolver tranquilidad y confianza a la relación con la comida.

SINTOMAS

Síntomas de la dispepsia funcional

Los síntomas de la dispepsia funcional pueden ser persistentes o fluctuantes y no se asocian a daño estructural del estómago.

Síntomas digestivos más habituales

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Sensación de pesadez tras las comidas

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Dolor o molestia en la parte alta del abdomen

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Hinchazón o distensión abdominal

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Saciedad precoz o dificultad para terminar la comida

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Náuseas ocasionales

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Digestiones lentas

Síntomas asociados

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Sensación de presión o “nudo” en el epigastrio

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Falta de apetito en determinados momentos

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Sensación de estómago bloqueado o muy sensible

La dispepsia funcional no se debe a una lesión visible, sino a una alteración en la manera en que el estómago funciona y responde a los estímulos.

Entre los factores que con mayor frecuencia se asocian a este trastorno se encuentran:

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Alteraciones de la motilidad gástrica (vaciamiento lento o mala adaptación tras las comidas)

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Hipersensibilidad gástrica, con una respuesta exagerada a estímulos normales

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Estrés crónico o tensión emocional, con impacto directo en el eje intestino–cerebro y el funcionamiento gástrico.

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Ritmos irregulares de alimentación

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Desequilibrios de la microbiota que pueden modular la sensibilidad digestiva

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Predisposición individual y experiencias digestivas previas

Aunque a menudo se confunden, son entidades diferentes:

Dispepsia funcional

– No hay inflamación visible en las pruebas diagnósticas
– Los síntomas se deben a una alteración funcional del estómago
– Motilidad y sensibilidad gástrica alteradas

Gastritis

– Existe inflamación de la mucosa gástrica
– Se observan lesiones, enrojecimiento o erosiones visibles.
– Los síntomas suelen ser más intensos en fases agudas

 

Diferenciar ambas es clave para elegir el tratamiento correcto.

El diagnóstico requiere una valoración completa, ya que las pruebas suelen ser normales.

En consulta se realiza:

– Historia clínica detallada
– Análisis del patrón digestivo y momentos de mayor sintomatología
– Descartar gastritis, úlcera o reflujo ácido
– Valoración del estrés y su impacto digestivo
– Pruebas complementarias cuando es necesario (analítica, ecografía, estudio de microbiota)

 

Este enfoque permite entender qué está alterando la función del estómago y cómo abordarlo.

En la dispepsia funcional no existe una única solución. El tratamiento se basa en reducir la hipersensibilidad del estómago y mejorar su tolerancia progresiva.

  1. En consulta utilizamos, según el perfil del paciente:

    – Fitoterapia específica para calmar la mucosa gástrica (regaliz DGL, manzanilla, melisa, combinaciones estandarizadas).
    – Apoyo nutricional dirigido a proteger el estómago y evitar estímulos irritantes.
    – Suplementos con evidencia clínica como zinc carnosina, especialmente útiles para mejorar la protección de la mucosa.
    – L-glutamina, en casos seleccionados, para apoyar la barrera digestiva.
    – Probióticos específicos (como Lactobacillus reuteri o Bifidobacterium longum) cuando existe hipersensibilidad digestiva o disbiosis asociada.
    – En situaciones de malnutrición o fatiga marcada, sueroterapia personalizada como soporte general del organismo.

     

    Todo el tratamiento se adapta de forma individual y se ajusta según la evolución clínica.

La alimentación y el estilo de vida tienen un papel importante en la dispepsia funcional.

Alimentos habitualmente bien tolerados

– Verduras cocinadas
– Pescado blanco
– Caldos suaves
– Cereales fáciles de digerir
– Purés o papillas en fases de mayor sensibilidad
– Infusiones calmantes (manzanilla, melisa)

Alimentos que pueden empeorar los síntomas

– Frituras
– Picantes
– Tomate crudo
– Cítricos
– Comidas muy grasas
– Alcohol y bebidas con gas

Hábitos que ayudan

– Comer despacio y masticar bien
– Evitar comidas copiosas
– No acostarse justo después de comer
– Mantener horarios regulares
– Reducir el estrés antes de las comidas

Dispepsia funcional y calidad de vida

Aunque puede resultar muy molesta, la dispepsia funcional mejora de forma significativa cuando se aborda de manera adecuada. Con un enfoque integrativo, la mayoría de pacientes recuperan la comodidad digestiva y vuelven a disfrutar de las comidas sin miedo ni preocupación.

La dispepsia funcional no es “todo psicológico” ni una enfermedad grave, pero sí un aviso de que el sistema digestivo necesita ser escuchado y regulado con cuidado. 

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