La malabsorción intestinal, también conocida como problemas de absorción intestinal, es un trastorno en el que el cuerpo no es capaz de absorber correctamente los nutrientes de los alimentos.
A estas alturas, estoy convencido que entiendes y comprendes lo importante que es el intestino para el correcto funcionamiento del resto del organismo. En definitiva, en el sistema digestivo encontramos el segundo cerebro (estómago) y el encargado de gobernar gran parte del organismo (intestino).
Si no somos responsables e implementamos hábitos saludables desde edades muy tempranas, las malas decisiones tendrán consecuencias a largo plazo. El organismo no olvida.
Hoy hablaremos de un fenómeno aparentemente sencillo de entender, pero con una gran complejidad al mismo tiempo: la absorción intestinal.
La malabsorción intestinal puede ser causada por enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn, el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) o infecciones parasitarias, entre otras. Además, el páncreas juega un papel fundamental en este proceso, ya que participa activamente en la digestión y absorción de nutrientes.
Nunca me cansaré de repetirlo: cada paciente es único. El abordaje dependerá de la causa subyacente, la edad, los síntomas y el contexto clínico global. Durante el tratamiento de la malabsorción intestinal pueden aparecer déficits nutricionales como anemia, déficit de vitamina B12, magnesio u otros micronutrientes, lo que hace imprescindible el seguimiento por un profesional sanitario.
Síntomas de la malabsorción intestinal
Los síntomas de la malabsorción intestinal pueden ser muy variados y no siempre se limitan al aparato digestivo. De hecho, muchos pacientes presentan síntomas generales que no suelen relacionarse directamente con el intestino.
Los síntomas más frecuentes son:
– Fatiga persistente o sensación de falta de energía
– Gases, distensión abdominal y digestiones pesadas
– Diarrea crónica o alternancia con estreñimiento
– Pérdida de peso involuntaria o dificultad para ganar peso
– Grasa en las heces (heces brillantes, pastosas o que flotan)
– Anemia ferropénica o déficit de vitamina B12
– Déficit de magnesio u otros micronutrientes
– Caída del cabello, uñas frágiles o piel seca
Cuando uno o varios de estos síntomas se mantienen en el tiempo, es fundamental valorar la posibilidad de una malabsorción intestinal y estudiar su causa.
Causas de la malabsorción intestinal
Profundizar en la causa para poder obtener la respuesta más eficaz, esa es mi filosofía de trabajo. A continuación, voy a explicar brevemente las causas más comunes de la malabsorción intestinal. Si te sientes identificado con alguna de ellas, ya sabes dónde acudir.
Enfermedad celíaca
Hoy en día, la enfermedad celíaca está a la orden del día, y seguro que todos conocemos a alguien que la padezca.
Es una condición crónica en la cual el sistema inmunológico reacciona negativamente al gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Esta reacción provoca daño en el revestimiento del intestino delgado, lo que dificulta la absorción de nutrientes esenciales.
Enfermedad de Crohn
Sin duda, cada vez se habla más de la enfermedad de Crohn, una enfermedad inflamatoria crónica del tracto gastrointestinal. Dicha enfermedad afecta principalmente al ileon terminal (último extremo del intestino delgado), a la unión ileocecal, y al ciego (el comienzo del intestino grueso). No obstante, puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo desde la boca hasta el ano produciendo inflamación que pueden desembocar en abcesos, que progresan a úlceras.
Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO)
El SIBO responde al crecimiento excesivo de bacterias nocivas en el intestino delgado y puede interferir en la absorción de nutrientes. Esta condición puede desarrollarse por varios factores, entre ellos una alimentación que motive la inflamación sin que nos demos cuenta durante mucho tiempo, hiperpermeabilidad intestinal, disbiosis intestinal, mala gestión de las emociones… Recuerda, todo nuestro organismo está conectado entre sí.
Infecciones parasitarias
Las infecciones parasitarias, como la giardiasis (giardia lamblia) o la infección por lombrices intestinales, pueden dañar el revestimiento intestinal y dificultar la absorción adecuada de los nutrientes. Estos parásitos pueden afectar negativamente a la función de las células intestinales responsables de la absorción de los nutrientes.
Intolerancia a la lactosa
La intolerancia a la lactosa la encontramos cuando el intestino no es capaz de producir la lactasa, una enzima que digerir la lactosa, provocando mala digestión y síntomas digestivos que pueden contribuir a una absorción deficiente.
Hipoclorhidria
La hipoclorhidria es la disminución del ácido clorhídrico en el estómago (el pH fisiológico debe situarse entre 1 y 2). El ácido es imprescindible para digerir proteínas y absorber nutrientes como hierro, calcio, magnesio o vitamina B12.
⚠️ Nota importante: ¿Quieres conocer tus niveles de ácido en el estómago?
Si al realizar la prueba del bicarbonato no eructas en 2–3 minutos, lo más probable es que exista hipoclorhidria, no hiperclorhidria.
Esta prueba debe realizarse siempre bajo supervisión profesional.
Factores de riesgo que afectan a problemas de absorción intestinal

El organismo funciona como un reloj suizo: para que la absorción de nutrientes en este caso se cumpla con normalidad y con éxito, todos los engranajes deben conectarse entre sí y cumplir su función.
Papel del páncreas en la absorción
El páncreas desempeña un papel crucial en la absorción de nutrientes. Las enzimas pancreáticas son necesarias para descomponer adecuadamente las grasas y otros nutrientes, permitiendo su absorción en el intestino delgado.
Por este motivo, las alteraciones en el funcionamiento del páncreas pueden dificultar la absorción de grasas y nutrientes. Enfermedades como la fibrosis quística, infecciones o inflamaciones, lesiones o cirugías, pueden afectar negativamente a la producción de enzimas pancreáticas y, como consecuencia, a la absorción adecuada.
Irritación intestinal (uso de laxantes):
Los laxantes suelen estimular el movimiento intestinal, pero al usarlo de manera crónica pueden irritar las paredes del tracto digestivo. Esta irritación puede afectar negativamente la absorción normal de nutrientes en el intestino delgado, ya que el proceso de absorción requiere un entorno intestinal saludable.
Desbalance electrolítico:
Por mucho que creas que conoces un producto, suplemento o medicamento, ten cuidado porque tu organismo no tiene que responder siempre de la misma manera.
Algo tan común y conocido como los laxantes, especialmente aquellos que provocan un efecto rápido y profundo, pueden causar una pérdida excesiva de líquidos y electrolitos, como el potasio, y ser contraproducente.
El desequilibrio electrolítico puede interferir con la función normal de las células y afectar la absorción de nutrientes.
Por otro lado, estas sustancias disminuyen el tiempo que los alimentos tienen para ser digeridos y absorbidos. Este proceso rápido puede reducir la eficacia de la absorción de nutrientes en el intestino delgado.
Alteración de la flora intestinal:
El uso crónico de laxantes puede afectar la composición de la microbiota intestinal. La flora intestinal desempeña un papel crucial en la digestión y absorción de nutrientes, y cualquier alteración en esta flora podría interferir con estos procesos.
Lesiones en el revestimiento intestinal:
Como siempre digo a mis pacientes, los excesos nunca son buenos y pueden tener efectos contrarios a los deseados.
El uso excesivo de laxantes puede causar daño en las paredes del intestino, lo que podría comprometer la función normal de absorción y hacer posible que se desarrolle una malabsorción de nutrientes.
Uso excesivo de antibióticos
El uso excesivo de antibióticos nos pueden provocar las siguientes alteraciones
Desequilibrio en la flora intestinal: Los antibióticos son diseñados para eliminar o inhibir el crecimiento de bacterias, incluidas las bacterias beneficiosas que componen la flora intestinal. Si los antibióticos no son pautados y controlados por un especialista, pueden alterar la capacidad del intestino para descomponer y absorber nutrientes adecuadamente.
Alteración en la función de las enzimas digestivas: Como ya sabes, la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la producción de enzimas digestivas y en la descomposición de ciertos alimentos. La modificación de la flora intestinal, debido a enfermedades como la celiaquía o fibrosis quística; uso de laxantes o mal uso de antibióticos, afecta directamente a las enzimas digestivas, dificultando la digestión y absorción de nutrientes.
Afectación de la barrera intestinal: Los antibióticos pueden debilitar esta barrera, aumentando la permeabilidad del intestino y permitiendo que sustancias no deseadas entren en el torrente sanguíneo. Esto puede dar lugar a una inflamación y, por tanto, una malabsorción de nutrientes.
Cambios en la motilidad intestinal: Algunos antibióticos pueden afectar a la capacidad del intestino para contraerse y mover los alimentos a través del tracto digestivo. Es una actividad sin duda imprescindible, para que el sistema digestivo no deje de funcionar correctamente. El más mínimo cambio en la motilidad puede suponer un grave problema e influir profundamente en la absorción adecuada de nutrientes.
Los antibióticos deben emplearse exclusivamente según las indicaciones de un profesional y completar el curso de tratamiento prescrito. Además, se recomienda complementar el uso de antibióticos con probióticos, que son suplementos que contienen bacterias beneficiosas para ayudar a restablecer el equilibrio en la flora intestinal.
Consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol nos puede provocar las siguientes alteraciones
El consumo de alcohol debe ser muy limitado debido a los efectos nocivos que puede tener en la salud en general.
Cuando nos referimos a la relación que tiene el consumo excesivo de alcohol con el intestino, te aseguro que tampoco es buena.
Daño en la mucosa intestinal: El alcohol puede causar daño directo a la mucosa del tracto gastrointestinal, especialmente en el intestino delgado. Este daño puede comprometer la superficie de absorción del intestino, interfiriendo con la capacidad de absorber nutrientes.
Alteración de la función pancreática: Ya hemos visto el protagonismo que tiene el páncreas en la absorción de nutrientes, y el alcohol ataca con agresividad a este órgano. Un páncreas debilitado no produce las enzimas digestivas para descomponer alimentos y, como resultado, la absorción de grasas, proteínas y carbohidratos no es eficaz.
Influencia en la motilidad intestinal: Tanto el uso excesivo de antibióticos como el alcohol alteran la velocidad a la que los alimentos se mueven a través del tracto digestivo, derivando en una malabsorción de nutrientes.
Desequilibrio en la microbiota intestinal: Alcohol y antibióticos de nuevo, afectan negativamente a la microbiota intestinal. alterando su composición, la comunidad de microorganismos beneficiosos en el intestino.
Compromiso de la función hepática: Como el páncreas, el hígado también tiene mucho que decir en cuanto a la absorción de nutrientes y el metabolismo. El consumo excesivo de alcohol puede llevar a enfermedades hepáticas, como la cirrosis, que pueden afectar la capacidad del hígado para realizar sus funciones, incluida la absorción de nutrientes.
Otras condiciones que pueden causar malabsorción intestinal:
Además de los problemas en el páncreas, existen diversas condiciones que pueden provocar malabsorción intestinal: el VIH/sida, ciertos medicamentos, la gastrectomía (extirpación quirúrgica total o parcial del estómago), enfermedad hepática crónica, etc.
Es importante comprender cómo estos factores pueden afectar la absorción de nutrientes para poder abordar eficazmente la malabsorción intestinal y proporcionar el tratamiento adecuado para cada caso individual
Reflexión final
Gracias a mis años de experiencia me he dado cuenta de lo importante que es la comprensión por parte del paciente. Dibujos, esquemas, croquis, repetir varias veces… todo lo que sea necesario para que tanto los síntomas, como el origen de la patología, como el tratamiento, se entiendan a la perfección.
Si el paciente no entiende el porqué, el tratamiento seguramente fracasará.