Cuando hablo de síntomas de los celíacos, siempre empiezo aclarando una cosa fundamental: no existe un único patrón clínico.
A lo largo de los años, en consulta he visto desde personas con síntomas digestivos muy evidentes hasta pacientes sin apenas molestias intestinales, pero con un conjunto de síntomas que nadie había sabido relacionar con la celiaquía.
La enfermedad celíaca es una patología autoinmune, sistémica y compleja. Reducirla únicamente al intestino es uno de los principales motivos por los que sigue estando infradiagnosticada, especialmente en adultos.
Síntomas de los celíacos a nivel digestivo
Los síntomas digestivos son los más conocidos, pero no siempre están presentes ni tienen la misma intensidad en todos los pacientes. En la práctica clínica, es muy habitual que se hayan normalizado durante años.
Los más frecuentes son:
- Distensión abdominal persistente
- Dolor abdominal recurrente
- Diarrea crónica o intermitente
- Gases excesivos
- Náuseas y digestiones pesadas
- Estreñimiento (especialmente en adultos)
Muchos pacientes me explican que llevan tiempo “conviviendo” con estas molestias, pensando que forman parte de su forma de digerir o de su constitución, sin sospechar que el gluten pueda estar en el origen del problema.

Síntomas de los celíacos que no afectan al intestino
Uno de los aspectos más importantes a entender, es que muchos síntomas de los celíacos no se manifiestan en el aparato digestivo. De hecho, cada vez veo más adultos cuya celiaquía debuta de esta forma.
Entre los síntomas extradigestivos más habituales encontramos:
- Cansancio crónico y sensación de falta de energía
- Anemia ferropénica que no mejora con suplementos
- Dolores articulares y musculares
- Cefaleas frecuentes
- Alteraciones del estado de ánimo
- Dificultad para concentrarse o sensación de “niebla mental”
En consulta, no es raro ver pacientes que han pasado por múltiples especialistas tratando estos síntomas de forma aislada, sin que nadie haya conectado el origen común.
Síntomas de los celíacos en adultos: una presentación muy variable
Los síntomas de los celíacos en adultos suelen ser más sutiles que en la infancia. Esto explica por qué muchas personas pasan años o incluso décadas sin diagnóstico.
En la experiencia clínica, es frecuente encontrar:
- Ausencia de síntomas digestivos claros
- Déficits nutricionales persistentes
- Problemas hormonales o tiroideos asociados
- Trastornos del sueño
- Sensación de inflamación generalizada
- Anemia ferropenica
Aquí es donde el enfoque integrativo cobra especial importancia, ya que la celiaquía rara vez aparece sola y suele coexistir con otros procesos inflamatorios o autoinmunes que condicionan la evolución del paciente.
Señales de alerta en niños con posible celiaquía
En niños, la enfermedad celíaca puede manifestarse de forma más evidente, aunque no siempre con los síntomas clásicos que se describen en los libros.
Algunas señales de alerta son:
- Retraso en el crecimiento
- Dificultad para ganar peso
- Diarrea crónica
- Dolor abdominal recurrente
- Irritabilidad
- Falta de apetito
Detectar estos signos a tiempo es clave, ya que una exposición prolongada al gluten durante la infancia puede tener consecuencias a largo plazo sobre el desarrollo y la salud futura.
Celiaquía sin síntomas digestivos evidentes
Uno de los escenarios más complejos es el del paciente celíaco que no presenta síntomas digestivos claros. En estos casos, el diagnóstico suele llegar tarde.
He visto muchos pacientes que consultaban por:
- Anemia persistente
- Osteopenia u osteoporosis precoz
- Problemas neurológicos
- Alteraciones cutáneas
- Infertilidad o abortos de repetición
Esto demuestra que la ausencia de molestias intestinales no excluye en absoluto la enfermedad celíaca.
Relación entre celiaquía y otras enfermedades autoinmunes

Desde una visión clínica e integrativa, la celiaquía forma parte de un contexto autoinmune más amplio. Es relativamente frecuente que los síntomas de los celíacos se solapen con otras patologías como:
- Tiroiditis de Hashimoto
- Diabetes tipo 1
- Lupus
- Psoriasis
Este solapamiento explica por qué muchos pacientes ya tienen diagnósticos previos, pero siguen sin encontrarse bien hasta que se identifica el papel del gluten.
Por qué los síntomas pueden ser tan distintos entre pacientes
La gran variabilidad de los síntomas se explica por varios factores:
- Grado de daño intestinal
- Mala absorción de nutrientes
- Activación mantenida del sistema inmunitario
- Inflamación sistémica
- Interacción con el sistema nervioso y hormonal
Cuando el paciente entiende este mecanismo, suele comprender por qué lo que le ocurre no es algo aislado ni “imaginario”, sino la expresión de un proceso biológico real.ue le ocurre no es algo aislado ni “imaginario”, sino la expresión de un proceso biológico real.
Cuándo sospechar que los síntomas pueden deberse al gluten
SSiempre recomiendo valorar la posibilidad de celiaquía cuando existen:
- Síntomas crónicos sin causa clara
- Mala respuesta a tratamientos habituales
- Antecedentes familiares
- Presencia de otras enfermedades autoinmunes
Identificar correctamente los síntomas de los celíacos puede cambiar de forma radical la evolución clínica y la calidad de vida.
👉 Si te has visto reflejado en alguno de estos síntomas, o llevas tiempo sin encontrar respuestas claras, no lo normalices.
La celiaquía y otras alteraciones relacionadas con el gluten pueden pasar desapercibidas durante años si no se estudian de forma adecuada.
🔎 Una valoración médica integrativa y un estudio bien planteado marcan la diferencia entre convivir con síntomas crónicos o recuperar tu bienestar.
➡️ Solicita una consulta y revisemos tu caso de forma individualizada.
Los síntomas más frecuentes de los celíacos incluyen distensión abdominal, diarrea, dolor abdominal, cansancio crónico y anemia. Sin embargo, muchas personas presentan síntomas extradigestivos como dolores articulares, cefaleas o dificultad para concentrarse.
Sí. Existen celíacos que no presentan síntomas digestivos claros. En estos casos, la enfermedad puede manifestarse a través de anemia persistente, problemas óseos, alteraciones neurológicas o fatiga crónica, lo que retrasa el diagnóstico.
En adultos, los síntomas de los celíacos suelen ser más sutiles e inespecíficos. Es frecuente encontrar cansancio, déficits nutricionales, problemas hormonales, alteraciones del sueño o inflamación generalizada, incluso sin diarrea.
Se debe sospechar de celiaquía ante síntomas persistentes sin causa clara, mala respuesta a tratamientos habituales, antecedentes familiares o la presencia de otras enfermedades autoinmunes como tiroiditis o diabetes tipo 1.
En la mayoría de los casos, los síntomas mejoran de forma progresiva tras retirar el gluten de la dieta, aunque el tiempo de recuperación depende del grado de daño intestinal y del tiempo que la enfermedad haya estado activa sin diagnóstico.