Cuando hablo de hipoclorhidria cómo se detecta, lo primero que suelo aclarar es que la mayoría de personas con este problema digestivo no son conscientes de que lo tienen. En consulta es muy habitual ver pacientes con digestiones pesadas, gases o déficits nutricionales a los que nunca se les ha planteado que el origen pueda ser una falta de ácido gástrico.
Durante años se ha asociado cualquier molestia digestiva alta a “exceso de ácido”, cuando en realidad ocurre justo lo contrario en muchos casos.
Hipoclorhidria cómo se detecta a partir de los síntomas digestivos

Uno de los primeros pasos para detectar una hipoclorhidria es escuchar los síntomas. En la práctica clínica, el patrón se repite con bastante frecuencia.
Los síntomas más habituales son:
- Digestiones lentas y pesadas
- Sensación de plenitud tras comer poco
- Gases frecuentes, sobre todo después de comidas proteicas
- Eructos sin ardor
- Hinchazón abdominal
- Náuseas leves
Muchos pacientes me explican que estos síntomas empeoran con carnes, huevos o legumbres, algo que ya nos da una pista clara de que la digestión de proteínas no está siendo adecuada.
Hipoclorhidria cómo se detecta cuando no hay ardor ni reflujo
Uno de los errores más comunes es pensar que, si no hay ardor, no hay problema gástrico. Sin embargo, la hipoclorhidria rara vez cursa con acidez.
En consulta veo a menudo personas diagnosticadas de “digestiones pesadas funcionales” o incluso tratadas con inhibidores de la bomba de protones, cuando en realidad el problema es una producción insuficiente de ácido.
Aquí es clave entender que:
- El ardor suele asociarse a hiperclorhidria, no a hipoclorhidria
- El reflujo puede aparecer también por mala digestión, no por exceso de ácido
Hipoclorhidria cómo se detecta en adultos con problemas crónicos
En adultos, la hipoclorhidria suele formar parte de un contexto más amplio. Con los años he observado que aparece con frecuencia en personas con:
- Estrés crónico
- Procesos inflamatorios persistentes
- Enfermedades autoinmunes
- Uso prolongado de antiácidos
- Edad avanzada
Además, es habitual encontrar déficits de hierro, vitamina B12, zinc o magnesio, ya que sin suficiente ácido gástrico la absorción de nutrientes se ve comprometida.
Pruebas clínicas para detectar la hipoclorhidria
Desde un punto de vista práctico, no siempre es necesario empezar por pruebas invasivas. En la práctica clínica integrativa combinamos diferentes herramientas.
Evaluación clínica
- Historia digestiva detallada
- Relación síntomas–alimentos
- Presencia de déficits nutricionales
- Contexto autoinmune o inflamatorio
Test funcionales
Uno de los más utilizados es el test con betaína HCl, siempre bajo supervisión profesional. La respuesta del paciente aporta información muy valiosa sobre la producción de ácido gástrico.
Otras pruebas
- Gastroscopia (en casos concretos)
- Análisis de marcadores nutricionales
- Estudios digestivos funcionales

Lo importante no es una prueba aislada, sino la interpretación global del cuadro clínico.
Hipoclorhidria y su relación con enfermedades autoinmunes
Desde una visión PNI e integrativa, la hipoclorhidria no es un fenómeno aislado. Es frecuente verla asociada a:
- Tiroiditis de Hashimoto
- Celiaquía
- Anemia ferropénica persistente
- Disbiosis intestinal
En muchos casos, mejorar la función gástrica es un paso clave para modular la respuesta inmunitaria y reducir la inflamación sistémica.
Cuándo sospechar de la hipoclorhidria y qué hacer a continuación
Siempre recomiendo sospechar hipoclorhidria cuando:
- Hay síntomas digestivos persistentes
- Los antiácidos no mejoran el cuadro
- Existen déficits nutricionales sin causa clara
- Hay enfermedades autoinmunes asociadas
Detectarla a tiempo permite intervenir de forma mucho más eficaz y evitar complicaciones digestivas a medio y largo plazo.