Cuando hablo de enfermedades autoinmunes sistémicas, siempre intento que el paciente entienda que no estamos ante una patología localizada en un solo órgano. A lo largo de los años, en consulta he visto cómo muchas personas llegan con síntomas muy diversos —fatiga, dolor, inflamación, alteraciones digestivas o neurológicas— sin ser conscientes de que todos ellos forman parte de un mismo proceso inmunológico.
Este tipo de enfermedades no se explican bien si se miran desde un único órgano. Requieren una visión global.
Qué son las enfermedades autoinmunes sistémicas
Las enfermedades autoinmunes sistémicas son aquellas en las que el sistema inmunitario pierde la capacidad de reconocer correctamente lo propio y genera una respuesta inflamatoria que afecta a múltiples tejidos y órganos al mismo tiempo.
A diferencia de las enfermedades autoinmunes órgano-específicas, aquí el daño no se limita a una estructura concreta, sino que puede involucrar:
- Articulaciones
- Piel
- Sistema nervioso
- Riñones
- Pulmón
- Aparato digestivo
- Sistema vascular
En la práctica clínica, esto explica por qué el paciente suele presentar síntomas aparentemente inconexos.

Enfermedades autoinmunes sistémicas más frecuentes
Dentro de este grupo encontramos patologías bien conocidas, aunque con expresiones clínicas muy variables:
- Lupus eritematoso sistémico
- Artritis reumatoide
- Síndrome de Sjögren
- Esclerosis sistémica
- Vasculitis autoinmunes
- Miopatías inflamatorias
He observado en consulta que muchos pacientes conocen el nombre de su enfermedad, pero no comprenden por qué afecta a tantos sistemas a la vez, lo que genera confusión y frustración.
Por qué una enfermedad autoinmune se vuelve sistémica
Una de las preguntas más habituales es por qué el sistema inmunitario deja de actuar de forma localizada. Desde una visión clínica e integrativa, entran en juego varios factores:
- Inflamación crónica de bajo grado
- Disregulación del sistema inmunitario
- Alteraciones en la barrera intestinal
- Estrés mantenido
- Factores hormonales y metabólicos
- Predisposición genética
En muchos casos, no existe un único desencadenante, sino una suma de factores que terminan activando una respuesta inmunitaria sistémica.
Síntomas comunes en las enfermedades autoinmunes sistémicas
Aunque cada patología tiene sus particularidades, existen síntomas que se repiten con frecuencia:
- Fatiga intensa y persistente
- Dolor articular o muscular
- Rigidez matutina
- Inflamación
- Alteraciones cutáneas
- Síntomas digestivos
- Dificultad para concentrarse
En consulta, uno de los aspectos más relevantes es ayudar al paciente a entender que la fatiga o el malestar general no son secundarios, sino parte central de la enfermedad.
Diferencia entre enfermedad autoinmune sistémica y órgano-específica
No todas las enfermedades autoinmunes son sistémicas. Algunas afectan principalmente a un órgano concreto, como:
- Tiroiditis autoinmune
- Diabetes tipo 1
- Celiaquía
Sin embargo, con el tiempo he visto cómo algunas de estas patologías pueden evolucionar y adquirir un comportamiento más sistémico si la inflamación se mantiene en el tiempo.
Esta distinción es clave para orientar correctamente el seguimiento y el enfoque terapéutico.

Enfoque clínico e integrativo en las enfermedades autoinmunes sistémicas
Desde un punto de vista integrativo, no basta con tratar el síntoma o el órgano afectado. Es fundamental valorar:
- El estado inflamatorio global
- La función digestiva
- El eje intestino-sistema inmune
- El impacto del estrés
- El contexto metabólico y hormonal
En la práctica clínica, este enfoque permite entender mejor la evolución de la enfermedad y acompañar al paciente de forma más coherente y personalizada.
Cuándo sospechar una enfermedad autoinmune sistémica
Siempre recomiendo valorar este tipo de patologías cuando:
- Existen síntomas múltiples sin causa clara
- Los síntomas fluctúan y afectan a distintos sistemas
- Hay antecedentes familiares
- Los tratamientos convencionales no explican toda la clínica
Detectarlas y comprenderlas desde una visión sistémica cambia radicalmente la forma en la que el paciente se relaciona con su enfermedad.ueden comprender si miramos el cuerpo de forma integral. Y si algo he aprendido es que: «Dormir bien, comer bien y reducir inflamación no son complementos… son parte del tratamiento real.